martes, 26 de febrero de 2013

Culpable-Lagarto Amarillo

Si alguien juzga mi vida contigo
Y te dice a pesar del dolor
Si me acusan de no haber tenido
La fe para darte todo lo que soy.

Si me dices que nunca he creído
En la magia, la luz de neón
Si me acusan
Mi amor hoy te digo que yo sólo soy...

Culpable por haber aprendido a querer
Por haber escuchado tu voz
Y culpable de haberte tenido
Y de darte calor
Culpable por haber esperado tu amor
Por haber aprendido a entender
Y culpable de haberte perdido
Otra vez...

Y si juzgan que nunca he tenido
Ni poder, ni palabra de honor
Si te dicen que nunca he sabido
Volver cada vez que me voy
Y a la vez que la excusa fue haberme perdido
En los brazos de quién me encontró
Si me acusan
Mi amor sólo digo que yo sólo soy...

Culpable por haber aprendido a querer
Por haber escuchado tu voz
Y culpable de haberte tenido
Y de darte calor
Culpable por haber esperado tu amor
Por haber aprendido a entender
Y culpable de haberte perdido
Otra vez...

Si me dices que nunca he querido creer
En la magia, la luz de neón
Si me acusan
Mi amor hoy te digo que soy...

Culpable por haber aprendido a querer
Por no haber escuchado tu voz
Y culpable de haberte tenido
Y de darte calor
Culpable por no haber esperado tu amor
Por haber aprendido a entender
Y culpable de haberte perdido
Otra vez...


martes, 5 de febrero de 2013

Volver

Pensando y reflexionando he llegado a la conclusión de que me gustaría volver, sí, volver a aquel día dónde, porque sí, dejamos de ser dos extraños para convertirnos en los mejores amigos, donde dejamos de ser el hermano y la hermana de para ser mi mejor amigo y yo tu mejor amiga. Me gustaría volver a aquellos días en tu casa en los que me dejabas encerrada y me decías que no ne dejarías salir hasta que dijera que eras el mejor y yo te respondía que eras un creído, volver a aquel día donde comencé a llamarte por un mote y tú me dijiste que no te molestaba porque era yo quién te lo decía, volver a aquellos días que pasábamos hasta las tantas hablando de mil cosas diferentes y en los que me contabas tus problemas incluso teniendo a otra persona a quien también contarle tus cosas y en quien confiar. Pero sobre todo me gustaría volver a cuando...
-¿Sabes? Yo no soy muy alto, pero tú eres una enana.
-Gracias, eres idiota-dije molesta.
-Anda tonta, no te enfades. Si sabes que es de broma-me abrazaste-.No te enfades conmigo, te quiero.
... Para comprender que ese te quiero no era unas simples palabras de perdón, sino palabras sinceras que mi corazón infantil no supo comprender.