Pensando y reflexionando he llegado a la conclusión de que me gustaría volver, sí, volver a aquel día dónde, porque sí, dejamos de ser dos extraños para convertirnos en los mejores amigos, donde dejamos de ser el hermano y la hermana de para ser mi mejor amigo y yo tu mejor amiga. Me gustaría volver a aquellos días en tu casa en los que me dejabas encerrada y me decías que no ne dejarías salir hasta que dijera que eras el mejor y yo te respondía que eras un creído, volver a aquel día donde comencé a llamarte por un mote y tú me dijiste que no te molestaba porque era yo quién te lo decía, volver a aquellos días que pasábamos hasta las tantas hablando de mil cosas diferentes y en los que me contabas tus problemas incluso teniendo a otra persona a quien también contarle tus cosas y en quien confiar. Pero sobre todo me gustaría volver a cuando...
-¿Sabes? Yo no soy muy alto, pero tú eres una enana.
-Gracias, eres idiota-dije molesta.
-Anda tonta, no te enfades. Si sabes que es de broma-me abrazaste-.No te enfades conmigo, te quiero.
... Para comprender que ese te quiero no era unas simples palabras de perdón, sino palabras sinceras que mi corazón infantil no supo comprender.
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